Con la construcción de huertos familiares en traspatios, azoteas, jardineras u otros espacios dentro de los domicilios, es posible cosechar alimentos para el autoconsumo de las familias como el jitomate, aguacate, calabacita, lechuga, acelgas, entre otras hortalizas y vegetales, explicó Mario Miguel López, promotor de la agricultura urbana en Chimalhuacán.
A esto se suma la capacitación en crianza de conejo, aves de corral y borregos: "con esta moderna forma de agricultura buscamos que la gente no padezca hambre por la escasez de alimentos o por el elevado costo de los mismos", afirmó el promotor.
El Ayuntamiento busca expandir esta moderna forma de cultivo hasta los lugares más pobres con el objeto de evitar la desnutrición y el hambre "seguridad alimentaria significa que la comida esté disponible en cualquier momento, que todas las personas tengan medios de acceso a ésta, que sea nutricionalmente adecuada en términos de calidad, cantidad y variedad".
El programa consta de clases gratuitas donde los participantes aprenden técnicas acerca del manejo de la lombri-composta, un proceso en el que la lombriz de tierra ayuda a aumentar los nutrientes de los alimentos al producir un abono de mayor calidad. Selección de semillas, germinación, control de plagas y fertilización son otras técnicas que complementan estos talleres.
Miguel López añadió que las familias al satisfacer sus necesidades alimenticias pueden comercializar a pequeña escala los excedentes de las cosechas: "también les enseñamos a vender la verduras y carnes que les sobran, así generan un ingreso económico que les sirve para socavar otras necesidades como ropa o calzado".
A partir de la década de los 80s la agricultura urbana ha tomado gran relevancia en los países en desarrollo, como es el caso de África y América Latina y se realiza principalmente en ciudades que sufren de hacinamiento y escases de alimentos.
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