"Desde hace algún tiempo se mantienen conversaciones con México para una cesión temporal", confirmó Haag en una entrevista realizada el domingo en la radio pública austriaca (ORF). La pieza que está en el Museo de Etnología, nunca ha sido exhibida en México, debido a que el gobierno de Austria alegaba la extrema fragilidad del Penacho, así como el temor a que México no regresara el objeto prehispánico.
De hecho, en la operación "pavo", como ha sido denominada la negociación entre Austria y México, se estipula la cesión temporal del Penacho a cambio de que llegue a Viena una pieza azteca y la carroza dorada de Maximiliano I, quien reinó en México por un periodo de cuatro años y fuera hermano del emperador austro-húngaro Francisco José I.
Sin embargo, la petición de una pieza prehispánica y la carroza, no debe ser vista como una garantía de retorno, sino como un intercambio cultural, preciso Alejandro González Acosta, profesor de Posgrado de la UNAM.
"Los museos se prestan piezas los unos a los otros, es un intercambio cultural que tiene connotaciones importantes para los mexicanos", advirtió el especialista.
Pese a que el cronista Bernal Díaz del Castillo, narró que Cortés recibió la pieza de manos de Moctezuma, la postura del gobierno austriaco es que el Penacho jamás perteneció al emperador azteca.
Sabine Haag precisó: "no se puede poner en relación directa con Moctezuma, pero entendemos que para los habitantes originarios de México es un objeto de profundo significado simbólico y espiritual".
Ante el alegato del gobierno austriaco de la relación del Penacho con el emperador Azteca, Alejandro González indicó que "que trátese o no del "Penacho de Moctezuma", la importancia y la rareza de esa pieza amerita el gesto amistoso de un país afable y culto como Austria, para que sea regresada en condiciones mutuamente aceptables a México".
Pese a que el gobierno de Austria reconoce que "no existe una petición oficial de devolución por parte de México", medios de Viena precisaron que el ministro de Relaciones exteriores, Michael Spindelegger, no se opondría a la vuelta de la pieza a México.
Haag señaló que hace quince años el fallecido presidente austríaco Thomas Klestil pidió que se restituyera a México la pieza, en señal de gratitud, por ser el único país que no reconoció la anexión de Austria por la Alemania nazi en 1938.
En 2006 los socialdemócratas y los verdes del Parlamento solicitaron también la devolución, aunque los conservadores del Partido Popular (ÖVP) se opusieron.
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